Cada vez que paseaba en el tiempo,
Filosófico es el preguntar, y poético es el hallazgo.
María Zambrano.
El pretexto de mi incursión en este medio es tan sólo para hacer saber de algunas conjeturas elaboradas a partir de los gestos más evidentes y significantes del emblema de la revista facdearq, pero empatados con la realidad.
Hay que prestar mucha atención a lo que experimentamos, y ser muy educados para no dejarlo enterrado en el olvido, pues simplezas así nos pueden salvar de la mediocridad. Por ejemplo: mientras caminamos aprendemos del entorno; lo leemos y lo inventamos. El sentido del espacio en el hombre se puede interpretar como un registro de datos sensoriales, que irremediablemente, se convierten en un reflejo fiel de su identidad cultural. Entonces, es valido decir que nosotros somos en buena medida la respuesta de lo que percibimos.
De ahí que me he dejado guiar por mi intuición, para interpretar las ideas que se dibujan y desdibujan en el emblema de la pareja ambulante: la escena parece hablarme de la implantación de un programa cenestésico; precisamente, los cuerpos desnudos sugieren el contacto incomodo, sin embargo verdadero, del individuo con las substancias de la cotidianidad. Es totalmente cierto que nuestra cotidianidad urbana está empañada por un ritmo desenfrenado de sucesos, que amenguan las facultades de interacción de los individuos con su medio ambiente. Se vuelve conveniente detenerse en medio del caos, y por un momento quitarse de la indiferencia rutinaria, para iniciar otro modo de observar: re-valorar y contemplar lo que hasta hace poco era simple grisura.
La Flânerie
El arq. Javier Herrera (catedrático de la facultad de arquitectura “5 de mayo” de la UABJO) destacó en alguna de sus clases teóricas el concepto de “desencibilización”. La “desencibilización”, según el arq. Herrera, puede ser entendida como un procedimiento sensorial que prepara al individuo para hacer una re-lectura del espacio, o sea quitarse del traje gris de la indiferencia rutinaria.
Al principio esta idea se me hizo semejante al flâneur: personaje peripatético, que viene de los primeros años subsecuentes a la “revolución industrial”.Visión poética presente en los parajes concebidos por la mente de Charles Édouard Jeanneret- Gris. El joven Le Corbusier era esta especie de flâneur soñador, libreta en mano, que recorría las calles -de Viena, Bucarest, Constantinopla (?), Atenas, Nápoles, etc.- a paso de tortuga: caminaba, exploraba, apuntaba o hacía un boceto. Con el transcurso de los años esta clase de viajeros se convertirían en un espécimen urbano en peligro de extinción; agobiados “naturalmente” por el embate y aglomeración del automóvil.
El arq. Javier Herrera (catedrático de la facultad de arquitectura “5 de mayo” de la UABJO) destacó en alguna de sus clases teóricas el concepto de “desencibilización”. La “desencibilización”, según el arq. Herrera, puede ser entendida como un procedimiento sensorial que prepara al individuo para hacer una re-lectura del espacio, o sea quitarse del traje gris de la indiferencia rutinaria.
Al principio esta idea se me hizo semejante al flâneur: personaje peripatético, que viene de los primeros años subsecuentes a la “revolución industrial”.Visión poética presente en los parajes concebidos por la mente de Charles Édouard Jeanneret- Gris. El joven Le Corbusier era esta especie de flâneur soñador, libreta en mano, que recorría las calles -de Viena, Bucarest, Constantinopla (?), Atenas, Nápoles, etc.- a paso de tortuga: caminaba, exploraba, apuntaba o hacía un boceto. Con el transcurso de los años esta clase de viajeros se convertirían en un espécimen urbano en peligro de extinción; agobiados “naturalmente” por el embate y aglomeración del automóvil.
“Los principios acelerados de la producción en masa se habían derramado sobre las calles, haciéndole ‘la guerra a la flânerie.’”[1]
Últimamente el hombre- sándwich.
El hombre sándwich es como un sub-producto del flâneur; nacido por la mera necesidad
de sobrevivencia ante las exigencias del mundo moderno. El hombre- sandwich es aquella persona que se pasea por la city con dos paneles publicitarios: uno sobre la espalda y el otro sobre el pecho. Aprovechado o explotado por la mercadotecnia el hombre- sandwich es tratado, por el resto de los transeúntes, como un objeto con función de anuncio móvil y nada más; asunto lastimoso, pues se aleja de la primera concepción del transeúnte soñador, que según Charles Baudelaire participaba de manera reciproca con el medio en donde se encontraba instalado. Así, bajo esta perspectiva, el sujeto ambulante deja de ser un ente pasivo que camina, afantasmado o sin cuerpo, sobre las aceras de la ciudad.
Es de esta forma, que en mis recorridos por la ciudad, voy observando de manera minuciosa los fenómenos positivos o negativos que se generan entorno a los nuevos retos del mundo moderno. Busco entre la laberíntica cotidianidad una respuesta al creciente distanciamiento entre naturaleza y arquitectura. Estoy convencido de lograr una parte de esa respuesta, mientras mantenga mi atención pegada a los elementos actuantes del problema.
Neftalí Pérez Cuevas.
Facultad de arquitectura 5 de “mayo”, primer semestre, grupo A.
[1] Susan Buck-Morss, “Walter Benjamín, escritor revolucionario”, cap. El flâneur, el hombre-sandwich y la puta: las políticas del vagabundeo, pág. 121
Facultad de arquitectura 5 de “mayo”, primer semestre, grupo A.
[1] Susan Buck-Morss, “Walter Benjamín, escritor revolucionario”, cap. El flâneur, el hombre-sandwich y la puta: las políticas del vagabundeo, pág. 121





1 comentario:
Convertirse en vagabundo para agudizar tus sentidos, lanzarse azarosamente a la promesa de ese recorrido sin las tiranías de los horarios, de la rutina y así revelar finalmente las imágenes, los fotogramas que se almacenan de manera temporal y atemporal en tu mente, en tu cuerpo… y que sirven de inspiración cuando te sientes listo para cruzar la frontera de lo ordinario a lo extraordinario.
ana
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